
Ya que vas a escribir, dijo,
cuenta de mi pueblo,
pobreza y
dolor solo trajo
el progreso, la cultura de la
tracion, y los
indios, en los museos.

Estaba el diablo mal parado en la esquina de mi barrio, ahi donde dobla el viento y se cruzan los atajos, al lado del estaba la muerte, con una botella en a mano, me miraban de reojo, y se reian por lo bajo, y yo que esperaba no se a quien al otro lado de la calle del otoño una noche de bufanda que me encontro desvelado, en entre dientes oi a la muerte que decia si,
Cuantas veces se habra escapado como laucha por tirante y esta noche que no cuesta nada ni si quiera fatigarme, podemos llevarnos un cordero con solo, cruzar la calle
Yo me escondí tras la niebla y mire al infinito, aver si llegaba ese, que nunca iba a venir, Estaba el diablo mal parado en la esquina de mi barrio, al lado del estaba la muerte con una botella en la mano.
Y
temblando como una hoja, me
cruze para encararlos, y les dije, me parece que esta vez, me dejaron
bien plantado, les
pedi fuego y del bolsillo,
saqué una rama pa' convidarlos, y bajo un arbol del otoño nos quedamos
chamuyando,
me contaron de sus vidas, sus
triunfos y sus fracasos, de que
el mundo andaba loco y hasta
el cielo fue comprado, y mas miedo que esos dos, me daba el propio ser humano, y yo
ya no esperaba a nadie, entre las risas del aquelarre,
el diablo y la muerte se me fueron amigando, ahi donde dobla el viento y se cruzan los atajos, ahí donde
brinda la vida, en
la esquina, de mi barrio.